viernes, 17 de mayo de 2013

Confesión de parte


























Debo decir que el día que Néstor hizo bajar los cuadros yo no le creí, pensé que se trataba de un mero acto simbólico, "pour la galerie". Hacía muy poco que el estado había denegado la extradición de Astiz y otros militares a Francia para que finalmente fueran juzgados allá, y sentía que acá estaba demasiado instalada la idea de la impunidad a partir de los indultos, las leyes de obediencia debida y punto final. Pero me equivoqué, porque aquel acto no había sido una farsa ni una simple puesta en escena sino el primer paso hacia una real y tangible política de DDHH, en búsqueda de memoria, verdad y justicia. Y así vinieron la derogación de las leyes de impunidad, los juicios a los genocidas, la condenas a prisión en cárcel común, los juicios a los apropiadores y los juicios más recientes, a civiles cómplices de la dictadura. Por eso es que hoy me vino a la cabeza esta tapa, con una declaración tan brutal como real, un verdadero homenaje a Néstor, porque fue gracias a él que este tipo murió en la cárcel y no en libertad, como Pinochet, Franco y tantos otros genocidas de países que acá tanto admiran pero que nunca tuvieron una sociedad ni una clase política con el coraje necesario para enfrentar sus peores miserias, juzgar y condenar a sus criminales en vida.

No señores, por suerte la política no es una mierda, al menos en nuestro país no lo es.

Gracias Néstor.




RG 05/13

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