viernes, 10 de octubre de 2014

Aprendiendo a titular como exige el jefe





















A veces pienso que la impunidad de esta gente les está quemando el coco, porque hay cosas que resultan ya tan evidentes, que sólo necesitan de prestar un poco de atención, nada más que eso, y en este país existe -aún- mucha gente que gusta de leer, que sabe reconocer estilos gramaticales, que conoce de sintaxis, y muchos también que al menos -como a mí- les llama la atención el reiterativo uso y abuso de exactamente las mismas herramientas retóricas para operar sobre el humor social general, apelando a prejuicios cognitivos ya instalados, o sesgos perfectamente individualizados.


Por lo general, estas modas nacen en la misma usina principal, en el cuartel general, en el bunker del grupo de tareas y operaciones del sr. héctor, en Clarín. Allí es que nacen como "vanguardia estilística", para luego expandirse y viralizarse rápidamente a todos sus medios satélites, los propios,  locales, regionales, provinciales y nacionales, y -desde hace más o menos dos años- también a las burdamente franquiciadas tapas de La Nación y El Cronista Comercial.

Ya todos conocemos el permanente uso en títulos del vocablo "embate" para referirse a todo acto de gobierno que perjudique o pudiera perjudicar intereses de privados, la ya bizarra expresión "estaría más complicado", o el uso de otras expresiones como "tal persona cruzó a tal otra persona" para abofetear a alguien a quien se necesite aleccionar, desde un título destacado o desde una tapa, exponiéndolo a estos correctivos mediáticos, verdaderas amenazas de exposición vergonzante y convite al escarnio público.

Pero lo que hoy me dejó sonreír por la mañana fue una manera de titular -o directamente, operar- que ya por reiterativa me resulta absolutamente infantil, y es el comenzar oraciones de títulos con "Ahora dicen que.."; "Ahora harían tal o cual cosa..."; "Ahora dan marcha atrás con..."; "Ahora quieren esto o lo otro...", lo que nos lleva en análisis a tener que decir que han dado un paso más, es que se han animado a desnaturalizar tanto las noticias, y de tal forma, que ya arrancan cebados, no tienen más vergüenza de venderte desde los títulos de sus diarios "opinión por noticia", gato por liebre.


No, ya ni los pone colorados el haberse olvidado de la noticia lisa y llana, y sólo dedicarse a verter opiniones a través de títulos de cada supuesta noticia que decidan hacer circular, sino que la nueva rosca ahora es condicionar la percepción de dicha opinión -disfrazada de noticia- condicionando ahora al lector desde el arranque mismo del título a recepcionar esa oración desde una particular emoción.

Y esta nueva "moda estilística" también comenzó en Clarín, pasó a La Nación, a El Cronista, y ahora ya es moneda corriente en todos sus otro medios, ¿ah, pero no sabías que el diario El Día de la Ciudad de La Plata también era de Clarín? Ahá, claro, como también lo son otros cientos de medios que fueron comprando, algunos por monedas, haciéndose cargo de deudas ocasionadas en condiciones desfavorables de competencia, la mayoría de ellos adquiridos mediante aprietes mafiosos, sumando delitos varios en concurso, pero con total impunidad.

Pero volvamos a este bonito recurso, al "Ahora dicen que...", que aunque lo hayan naturalizado en todos sus medios, no se trata de nada natural, al menos para titular una noticia, resulta cuanto menos curioso que en todos los medios desde hace un tiempo se esté titulando así. ¿Pero por qué insistir con arrancar así los títulos? Veamos este caso en particular.

Si hubieran titulado con "Buscan atenuar la suba en tarifas..." entonces se trataría sólo de una típica interpretación del diario sobre una determinada noticia, pero la elección de "Ahora buscan atenuar..." le suma una interpretación anterior a la interpretación de siempre, ya que se trata de transferirle al lector la supuesta incongruencia del actor principal de esa noticia -que se sitúa por detrás de la interpretación del medio- algo así como manifestar la inoperancia o quien sabe qué cosa fea del señor o los señores "que ahora buscan...". Este ardid sintáctico, predispone al fastidio del lector antes de la decodificación de lo que se dirá luego, porque denota una molestia, porque coloca en cierta incomodidad al lector -incluso antes de dar la opinión negativa del medio sobre la información que decidió finalmente dar- y ese arranque, lo que claramente se propone transmitir, no es otra cosa que hartazgo. Se trata de operar negativamente sobre el humor social, todo lo que el diario diga tiene que generar irritación, y el trabajar deliberadamente sobre ese eje es el objetivo principal del editor del medio.

Nada de esto es casual, porque el fin último de esta gente ya no es operar contra un gobernante en particular, van mucho más allá, lo que se busca es la deslegitimación de la clase política toda, sean quienes sean, la política como disciplina no merece respeto en quienes se benefician del status quo, que la política por definición misma busca modificar, algo bastante elemental si hablamos de intereses.

Por lo tanto quienes la ejercen, los políticos -salvo que se trate de gerentes travestidos de políticos que se dispongan a traficar como equinos troyanos las políticas destinadas a perpetuar el status quo- no sirven, son y serán agredidos, ridiculizados por inoperantes, analfabetos, garcas, chorros, inescrupulosos y corruptos, simplemente porque se dedican a la política, que es y será siempre fea, sucia y mala.

Por eso, el común denominador dentro de los objetivos visibles y palpables desde los medios de comunicación hegemónicos está la apuesta por la antipolítica, un amañado discurso que apela a un falso sentido común, que invita a creer que en lugar de políticos hay que tener exitosos gerentes que "administren eficientemente la cosa pública", tecnócratas que respondan a un manual de forma acrítica, que nunca se pregunten para quien verdaderamente trabajan, para que no se les ocurra transformar la realidad, nunca.


RG

10/14





sábado, 27 de septiembre de 2014

¿Necesitaban alguna prueba más para confirmar que estos dos pasquines no son otra cosa que los voceros oficiales de la Embassy?














Ya no se trata de diferencias de opinión ni de línea editorial, sino directamente del lugar desde donde se informa.

Si estos títulos son resultado de un conflicto diplomático entre dos países, y si estos dos diarios fueran verdaderamente argentinos, hubieran titulado desde la posición argentina en el supuesto conflicto, más aún, los discursos de la Presidenta de todos los argentinos en la asamblea de la ONU -dos días atrás- que habrían originado estas diferencias, ni siquiera fueron reflejados en las tapas de estos mismos diarios con la magnitud de esta unificada respuesta corporativa, sin dudas hecha por encargo de los principales actores de los intereses de los Estados Unidos en nuestro país, que nos son otra cosa que los mismísimos dueños de estos medios.

Porque si estos son nuestros representantes en el periodismo nacional, entonces ya no quedan dudas que hemos llegado al fin del periodismo argentino. Ojalá nuestra sociedad esté lo suficientemente madura como para darse cuenta, a pesar del poder que se ejerce a través de estas vergonzantes operaciones.

RG
9/14

sábado, 27 de julio de 2013

Si sube es inflación y si baja es recesión.

Destacado, centro de tapa de Clarín del sábado 27 de julio de 2013, título:
Por la baja en las ventas, las liquidaciones son muy fuertes
Epígrafe de foto:
Carteles en inglés en una vidriera de la Avenida Córdoba.
Son para eludir la norma que impide las rebajas antes de agosto.
Este año los descuentos llegan a un 60%. Y ahora si se vende más.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Primer análisis, deconstrucción del título de la noticia

Lo que primero observamos es la reticencia del medio a decir lo que finalmente no puede dejar de decir, lo que en materia informativa debe decir, el hecho principal y noticiable frente a todo, en este caso es: Que como en los demás rubros de la economía donde se mantuvo estable el nivel de consumo o incluso se marcaron records, cuando los precios de la indumentaria son razonables, se vende más.

Y te lo dice -a regañadientes- sólo luego de interponer cualquier recurso lingüístico o literario existente o por inventarse, que le sea útil para intentar quitarle el valor principal a esa noticia, llegando hasta lo insólito en este caso, dando vuelta completamente la noticia. ¿Cómo lo hace? En primer término, mediante la manipulación del título, enmarañado en la mala leche del editor que utiliza una inexplicable metonimia y un absurdo enroque en la construcción sintáctica.

Lo que el título sugiere como una "baja en las ventas" no es otra cosa que un notable ardid para no decir lo que en verdad pasó: que antes de una liquidación por temporada hubo una baja en los precios porque esta vez el "mercado" no legitimó los aumentos proyectados y que a partir de ese reacomodamiento de precios hacia la baja, efectivamente se vendió más.

La segunda parte del pequeño título nos dice "las liquidaciones son muy fuertes", cuando la simple lectura de la bajada del epígrafe nos indica que lo más lógico hubiera sido cerrar ese título con lo que en verdad sucedió una vez que se efectuaron las rebajas antes de llegar a la liquidación "las ventas son muy fuertes". No obstante al final lo dice, no en el título -claro- pero sí en la última línea del epígrafe, aunque llamativamente omite acentuar el "sí", quizás para evitar caer en la contraproducente afirmación, o quizás por tenerse tanta fe en las erratas.

Segundo análisis, rol e intereses del medio

Entonces, si este buen señor, en vez de enroscarse para decirnos "Por la baja en las ventas, las liquidaciones son muy fuertes", simplemente hubiera titulado con "Por la baja en los precios, las ventas son muy fuertes" -como efectivamente luego la noticia nos confirma- ¿qué hubiera pasado con el editor del medio? ¿Estaría dando noticias que no contemplan la línea editorial del medio? ¿Cuál sería entonces la línea editorial de ese medio que el editor estaría obviando? ¿Que en Argentina hay inflación creciente y que también hay una baja en el consumo? Ahá, bien, ¿pero ese hecho se comprueba en esta noticia? ¿Y si eso no se comprobara en esta ocasión?; ¿Si el fenómeno fuera otro? ; ¿Si fuera lo contrario a lo esperado?; ¿En ese caso, habría que informarlo?; ¿Qué pasa cuando la realidad va en contra de los intereses del medio?; ¿La cambiamos, la ficcionamos, y listo?; ¿Eso es hacer periodismo?; ¿Eso es informar?

Tercer análisis, coyuntura económica

Si como comprobamos en el epígrafe y en la foto ilustrativa de la vidriera del local de indumentaria, antes de una liquidación por temporada hay una rebaja en los precios, ¿qué nos estaría esto indicando?; ¿Es un caso de suba o baja de precios? Si digo que hay una baja en estos precios, ¿puedo luego decir que este fenómeno es producto de la inflación? Quizás no. Ahá, bien, entonces si admitimos que a partir de un dato particular -pero real e incontrastable- hay efectivamente, una baja en los precios de estas mercaderías antes de la liquidación, y que a partir de esta baja se termina vendiendo más, ¿puedo luego decir que hay estancamiento económico? Quizás tampoco.

La observación más apropiada en términos de análisis económico sería entonces decir que "se trata de una cuestión propia de acomodamiento de precios en función del libre juego de la oferta y la demanda en dichos bienes, que probablemente hayan aumentado en demasía a principio de temporada producto de atender a expectativas inflacionarias bastante superiores a la realidad".

Sí, yo particularmente creo que esto es así, y también creo que esta es una más de las razones por las cuales vienen fluctuando los precios de los bienes y servicios en la Argentina en los últimos tiempos. La infame pulseada entre las expectativas fogoneadas por los grupos de poder, los datos duros, los indicadores de las variables económicas impulsados por las políticas desarrolladas por el Estado, el comportamiento de estas mismas variables frente a las presiones y operaciones de los mismos grupos de poder, y finalmente, la compleja realidad resultante a dicha tensión.

Siguiendo el mismo análisis, si la noticia nos dice "las rebajas este año llegarían al 60%", ¿sería válido hacer una simple resta del porcentaje habitual de una liquidación de ropa por temporada, 25%, 30% o hasta 40%? La diferencia del 20%, 30% ó 35% resultante, partiendo del 60% inicial, ¿qué nos estaría indicando?; ¿La sobreestimación de la inflación en el aumento de dichos bienes, quizás?

Bien, si extendemos este simple análisis de comportamiento en la oferta de estos bienes, a los demás rubros de la economía -también permeables a las expectativas fogoneadas desde los grupos de poder y a través de los medios de comunicación voceros de sus intereses- ¿qué obtendríamos? Probablemente acomodamientos mayores o menores en función de la elasticidad del bien o servicio en cuestión, ¿no sería esto así?

Finalmente, ¿podríamos entender que "este fenómeno inflacionario" debería manifestarse de forma más visible, casi sin reacomodamientos, en rubros de difícil o nula sustitución como son los alimentos, o en servicios, por ejemplo alquileres? ¿Sería lógico pensar que el comportamiento de la oferta pudiera ser así, impulsado por expectativas desmedidas -o intencionalmente generadas- utilizando una lógica financiera de maximización de ganancias? ¿También podría suceder que ese comportamiento distorsivo de proyectar subas que luego no se condicen con la realidad -por caso, alquileres- ni tampoco pueden trasladarse a precios pudiera derivar en la no renovación de algunos contratos de alquileres comerciales?

Bien, quizás ese "sinceramiento a la fuerza" de las distorsiones en la economía producto de expectativas fogoneadas artificialmente se esté dando, como en este caso del rubro indumentaria que reacomoda precios antes del fin de la temporada, o también, viendo algunos carteles de oferta de alquileres comerciales en lugares claves. Ahá, bien, todo dicho para mí entonces, al menos sobre este caso.

Sigo observando que única lógica económica permitida para los editores de los medios dominantes en Argentina es la ortodoxa, monetarista, "si los precios suben es porque hay inflación, y la inflación es el castigo divino a un Estado que decide salirse de la ortodoxia para relizar políticas públicas con emisión monetaria", la posibilidad de bucear en teorías o prácticas heterodoxas de economía política no existe como opción para un gobierno que pretenda conducir un país "serio", estos señores jamás admitirán de forma pública ninguna otra causa que explique la tensión en los precios de la economía que no sea emisión o el recalentamiento de la economía por una supuesta falta de inversión, siempre medida en IED -nunca en índices inversión interna-, mientras que, cada vez que haya alguna baja en cualquier precio de la economía doméstica, este se deberá a un estancamiento en la actividad económica, vaticinarán una crisis y pronosticarán recesión, así de simple, así de fácil.

Por eso esta noticia era tan difícil de titular para este pobre editor, porque acá se daba una baja de precios en el contexto del juego de la oferta y la demanda, seguida de una suba en la demanda, algo así como tener que decir lo prohibido, que la suba de precios puede deberse a otras causas y que el consumo, lejos de estancarse, sigue firme. Te mando un abrazo.


RG
07/13

viernes, 17 de mayo de 2013

Confesión de parte


























Debo decir que el día que Néstor hizo bajar los cuadros yo no le creí, pensé que se trataba de un mero acto simbólico, "pour la galerie". Hacía muy poco que el estado había denegado la extradición de Astiz y otros militares a Francia para que finalmente fueran juzgados allá, y sentía que acá estaba demasiado instalada la idea de la impunidad a partir de los indultos, las leyes de obediencia debida y punto final. Pero me equivoqué, porque aquel acto no había sido una farsa ni una simple puesta en escena sino el primer paso hacia una real y tangible política de DDHH, en búsqueda de memoria, verdad y justicia. Y así vinieron la derogación de las leyes de impunidad, los juicios a los genocidas, la condenas a prisión en cárcel común, los juicios a los apropiadores y los juicios más recientes, a civiles cómplices de la dictadura. Por eso es que hoy me vino a la cabeza esta tapa, con una declaración tan brutal como real, un verdadero homenaje a Néstor, porque fue gracias a él que este tipo murió en la cárcel y no en libertad, como Pinochet, Franco y tantos otros genocidas de países que acá tanto admiran pero que nunca tuvieron una sociedad ni una clase política con el coraje necesario para enfrentar sus peores miserias, juzgar y condenar a sus criminales en vida.

No señores, por suerte la política no es una mierda, al menos en nuestro país no lo es.

Gracias Néstor.




RG 05/13

martes, 14 de agosto de 2012

Sólo una suposición





 Supongamos que un influyente diario publica un título falso instalando una valoración negativa sobre un acto de gobierno, una ley, una medida, un rumor o alguna cuestión que perjudica particularmente a sus intereses corporativos, los canales de noticias del mismo grupo económico lo reproducen textualmente y cada 15 minutos, junto a la cadena de radios del grupo y sus socios lo hacen noticia de los informativos, los opinadores a sueldo se ésos mismos medios comienzan la construcción de opinión por sobre dicha falsedad, respetando "la línea editorial" y tomando la especie transformada en noticia como tema del día en toda la programación, hacen consultas por teléfono con varios actores -referentes de la opinión pública afines al medio y al grupo- que al aire y en vivo sumarán su indignación, casi al instante, las redes sociales toman la especie ya como noticia y la viralizan con sus propios lenguajes, ansiosos internautas ya opinan de ello en los foros, lo debaten incluyéndolo de inmediato a su agenda, los taxistas, los ferreteros y demás divulgadores barriales ya te lo aseguran añadiéndole la "comprobación" con algún caso de conocimiento personal, aportado por algún cliente o por algún conocido de un cliente, el ciudadano común finalmente recibe la falsa noticia como un hecho consumado y aunque pueda quizás tener sus dudas probablemente lo comente con alguien en su trabajo y propague así la indignación a través del boca a boca. Por la noche, al llegar a su casa, se encontrará con los títulos del noticiero de los mismos del diario de la mañana que de manera estridente reforzarán la especie para que no le quede ninguna duda de que es una verdadera noticia, los famosos columnistas del mismo grupo en un segmento del noticiero así lo afirmarán. Por si quedara algo por reflexionar sobre la construcción de la especie, ahí entran los programas especializados de la noche del mismo grupo económico, en todos sus canales de cable, donde sus fieles analistas a sueldo y frustrados escritores de novelas le pondrán nuevas y reflexivas palabras a la mentira ya legitimada, como invitados llevarán a economistas que también le venden sus news letters al grupo y que allí se promocionan frente a empresarios ofreciendo sus servicios de consultoría, también acudirán políticos opositores a la cita televisiva, pero sólo aquellos que se muestren permeables a agregarle un peso político a la especie instalada, transformándola en denuncia, a cambio de la pertinente exposición pública y mediática. El hecho ya está totalmente consumado, la mentira se transformó en indignación en gran parte de la sociedad y será clave en el humor de toda la población en los próximos días y quizás semanas, la exclamación más escuchada probablemente será "son todos chorros". Por supuesto que después de toda ésta movida, los negocios corporativos que al principio podrían estar en juego, estarán ahora mucho mejor resguardados y quienes osaron ponerlos en duda habrán recibido la merecida advertencia.

Pero bueno, igual yo me quedo tranquilo, porque aún si mi suposición fuera posible, real, ninguno de ustedes caerían en tal burda y lineal manipulación, porque como siempre me dicen, ante todo, ustedes tienen opinión propia sobre los temas de los que opinan, porque ya sé, ya me lo dijeron, no compran ni clarín ni la nación, ni le créen a ninguno de ellos.

Ah, me olvidaba de recordarles, yo tampoco soy kernerista, ni peronista, ni me interesa en lo más mínimo la política, ni nada, porque son todos chorros. Nocierto? Te mando un abrazo.


RG,
08/2012

domingo, 8 de julio de 2012

Cinismo de Alto Vuelo






















Hoy les presentamos, cinismo de alto vuelo en la tapa de Nazion, volanta: "Vacío de poder", título: "Complica al mundo la falta de liderazgos". Retórica básica, berreta, de lógica primaria, tomo una consecuencia de un problema cualquiera y la presento como un problema en sí mismo, por supuesto sin hablar de las causas.

En éste caso, el problema real es la subordinación de la política de los Estados Nación a los intereses de las Corporaciones FInancieras, como consecuencia de ello no hay ni habrá más líderes políticos que lleven adelante los destinos de ésos países simplemente porque no cuentan con el poder necesario -primero para surgir- y luego para llevar adelante las políticas que impliquen una transformación que sirva para salir adelante.

Entonces lo que hay son solo gerentes, tecnócratas acríticos, profesionales a comisión del desguace, y como finalmente la única consecuencia es que nada mejora, qué hacemos con la culpa? Algo de autocrítica? Nos ponemos a analizar el modelo de financialización de la economía que seca de circulante a las economías reales en todos los países? Analizamos la política de maximización de ganancias de las compañías transnacionales que agranda la brecha de distribución de ingresos? Hablamos sobre las consecuencias sociales que acarrea la lógica de concentración de la economía global? No, mejor la culpa se la echamos a los "líderes que no aparecen" para poner la firma y la caripela frente a las políticas que nosotros les presentamos, eso es cinismo puro señores, eso es defender descaradamente la ideología que sostiene mi poder sin siquiera hacerme cargo de la decadencia en el mundo que ella genera.


RG 07/2012

lunes, 18 de junio de 2012

A dios rogando y con el mazo dando



No es necesario ser publicitario para saber que el domingo es el día de mayor tirada de los diarios tradicionales, tampoco hay que ser experto en comunicación para saber que es el domingo un día clave, donde el lector se predispone a leer el diario con tiempo, con mayor detenimiento, y también todos sabemos que es ése el día indicado para hacerlo reflexionar -sobre los temas que al editor del medio le interesa que se refexione- y así poder fijar posición dentro de su cabeza, influir en su estado mental. Por eso, si convenimos que los títulos y las notas de las tapas de los diarios nunca son casuales, mucho menos lo serán los/las de los días domingo, eso está claro.

Tambien debemos saber que los medios en su conjunto influyen fuertemente en la construcción del ambiente social e intervienen decidídamente en la configuración de la mentalidad de los ciudadanos que desarrollan sus vidas inmersos en ése ambiente social. Según la definición de Perez Amuchástegui, entendemos al "ambiente" como la síntesis de los factores externos e intenos que afectan al sujeto social, y a la "mentalidad" como la conciencia del ambiente que éstos mismos sujetos sociales tienen, ciudadanos localizados espacial y temporalmente.

Si observamos entonces las grandes disputas generadas a raíz del artículo Nº161 -conocido como de desinversión- de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sancionada en 2009 por el Congreso Nacional y aún en discusión judicial, podemos deducir rápidamente que los intereses comerciales en pugna dependen directamente de la enorme capacidad para influir en sus audiencias que adquieren dichos conglomerados de medios de comunicación, llamados corporaciones, a través del virtual efecto de cartelización que logran operando en conjunto y con la imposición de un discurso único, uniforme, orientado profesionalmente, de manera táctica y estratégica.

Y justamente, como de estrategias se trata, hoy quiero analizar dos claros ejemplos de cómo opera el diario La Nación, y no me voy a ocupar en describir la operación burda de vender opinión por noticia desde los títulos de tapa haciendo una valoración negativa de cualquier acto de gobierno como vemos diariamente hacen junto con sus socios de Clarín, sino señalar algo más sofisticado, en éste caso, de la compleja construcción de sentido desde la falsedad ideológica, algo mucho más criticable y que en nada responde a la honestidad intelectual mínima y necesaria de cualquier editor de noticias a la hora de hacer periodismo.

Está más que claro que las empresas periodísticas defienden sus intereses y tienen todo el derecho de ejercer visiblemente su línea editorial en el manejo de la información y hasta en la decisión de qué es noticiable y qué no lo es para ellos, pero de ahí a manipular información de dudosas fuentes recurriendo a herramientas retóricas de muy baja calidad para terminar divulgando y legitimando falacias mediante su publicación ya estamos frente a un audaz y vergonzoso salto, y eso no es algo que se le pueda escapar a cualquier editor, a mí no me quedan dudas, estos actos responden a una estrategia deliberada para desinformar acerca de temáticas específicas y sensibles a los intereses corporativos del medio, una práctica despreciable, desdeñable desde todo punto de vista profesional.

Luego de ésta breve introducción, quiero analizar de qué manera un diario como La Nación hoy derrapa hacia banquinas inimaginables para sus incautos lectores.

Como todos sabemos, una de las funciones que el peiodismo tiene en función de su relación con la sociedad es la de ser un efectivo agente de divulgación, es decir, ser nexo entre el conocimiento científico y el conocimiento vulgar, bien llamado saber popular. La manera de intermediar entre éstos diferentes saberes es y debe ser muy noble, así la contribución a mediano y largo plazo termina siendo una progresiva evolución hacia sociedades sensiblemente más reflexivas, más justas, mejor informadas, que destierran mitos ancestrales y atormentantes creencias que sólo entorpecen su vital desarrollo.

Un periodista entonces se especializa en un tema particular y periódicamente hace trascender hacia el gran público lector los avances de las ciencias -realizando una traducción profesional de papers científicos o artículos publicados en medios especializados y reconocidos por la comunidad académica- desde secciones específicas de los diarios, cuyos editores, a partir de la credibilidad construída por años frente a sus lectores suelen colocar con títulos -por lo general- al pie de las tapas de sus prestigiosas ediciones dominicales, así funciona desde siempre en los diarios más reconocidos del mundo, así es como se realiza dicha contribución, de manera seria.

Pero qué pasa si al editor -no tan responsable- de un medio centenario con rebote en infinidad de medios asociados se le ocurre "operar" la conciencia de la opinión pública sobre temas sensibles a sus intereses, a través de bizarros "estudios", disparatadas falacias sin ninguna comprobación científica pero presentadas como si fueran conclusiones de papers o artículos en revistas de publicaciones académicas? Bueno, acá les muestro dos ejemplos de cómo ésto es lo que hoy está sucediendo.


Veámos la tapa de la izquierda de en la foto que ilustra el post, arriba,
observemos la nota publicada en el faldón (en el pie, a la izquierda).

Caso Nº1: La Nación, domingo 27 de mayo de 2012.

Copiá éste link en tu navegador para leer la nota: 
http://www.lanacion.com.ar/1476757-la-ideologia-presente-en-el-codigo-genetico
 
Volanta, título y bajada:

"Psicología / Una teoría que gana fuerza:
La ideología, presente en el código genético"

Para comenzar, relacionar psicología con ideología y genética ya es de una ignorancia y audacia supinas. Te parece que ésto que publicó La Nazion cataloga como divulgación científica?

Ahá, vean, resulta que ahora con todo el tema de los nietos recuperados que cuentan sus historias personales y sus posiciones políticas... Oh casualidad, reaparecen las usinas más vetustas y reaccionarias del diario de Mitre y Saguier a reflotar teorías totalmente perimidas y rebatidas por la ciencia, basadas en ideas relacionadas con la más rancia xenofobia y valiéndose de dudosos "estudios de psicólogos en los EEUU" y que por supuesto nunca citan. Como de costumbre, en la nota lo único que mencionan son "opiniones sueltas" sin ninguna validez científica y con el único objetivo de operar sobre los prejuicios cognitivos de las clases medias urbanas, sembrando dudosas especies en el campo semántico y ahora pretendiendo hacernos creer que las ideas políticas son genéticas. Sí, éstos tipos hoy tan fuera de eje, te escriben éso en la tapa de su diario en pleno SXXI. Ni tengo que mencionar la foto que buscaron para ilustrar la nota, no? Fijáte vos mismo y después contame de qué se tratan los sesgos confirmatorios.


Ahora veámos un segundo y similar ejemplo, la tapa de la derecha en la foto que ilustra el post, también arriba, observemos la nota también publicada en el mismo lugar, el faldón (en el pie, a la izquierda).

Caso Nº2: : La Nación, domingo 17 de junio de 2012.

Copiá éste link en tu navegador para leer la nota:
http://www.lanacion.com.ar/1482799-con-amigos-de-politica-mejor-ni-hablar 


Volanta, título y bajada:

"Fenómeno creciente en la clase media:
Con amigos, de política mejor ni hablar
Las discusiones en torno del kirchnerismo producen trastornos, peleas, distanciamientos"

Ésto también es una contribución a la divulgación científica en el pie de página en La Nazion?

Jamás van a presentarte un análisis serio desde las ciencias sociales, claro, cómo te van a decir que la cuestión a la que tangencialmente se refieren no es ni nada más ni nada menos que una verdadera guerra de posición gramsciana que se está dando en las clases medias urbanas? Tampoco te van a querer hacer pensar como piensan la mayoría de los intelectuales de la materia, que todo nace por la inocultable crisis de hegemonía de una clase dominante, mucho menos que lo que está sucediendo es la puesta en duda de toda la intelectualidad vigente, su vetusto discurso y el direccionamiento de sus instituciones, jamás observar desde una perspectiva profesional, social,  que el proceso puede observarse como efectivamente virtuoso, que de ésas discusiones en el seno familiar siempre surgen nuevas miradas que se atreven a cuestionar un orden establecido en pleno proceso de decadencia, ni notar que el cambio es inevitable, que si no logras verlo él te lleva puesto. Claro, prefieren aferrarse a la comodidad de los beneficios adquiridos, saben bien que el costado conservador de todo hombre siempre se asusta frente al debate inesperado, a la posibilidad de cambio, entonces te arman un título y te hacen una "ingenua notita" de la tapa del fin de semana con tremenda valoración negativa de la cuestión particular, la perversa sinécdoque de la parte por el todo, la forma por encima del fondo, te hablan de konfrontación familiar, te lo relacionan caprichosamente con la violencia y te operan sobre los miedos históricos y los sesgos sobre la política, con todo el poder que ejercen desde su cartelización mediática, son los jueces que nominan todos los sucesos y sentencian a todos los sujetos, pero finalmente no logran visualizar que quieran o no, solos, se están asfixiando, comienzan a sentir que su decadencia ya es inevitable, que están siendo parte del pasado, por eso tanta saña, tanto manotázo, es pura desesperación, realmente "van por todo", por el terror que tienen de quedarse sin nada.

A dios rogando y con el mazo dando.





RG 06/2012